MI
JORNADA DEL VIERNES
Aquel
viernes, viernes 15 de mayo, comenzó levantándome un poco más
temprano de lo normal. Me levanté a las siete-siete y cuarto, me
vestí, me preparé, y me puse a prepararme lo relacionado con la
comida: bocadillos, patatas fritas, bebidas …
Una
vez preparada la maleta, me fui dirección al colegio; llegué al
colegio sobre las ocho y veinte y una vez llegar me fui con mis
amigas. Cuando tocó la sirena, me fui a la clase, allí rezamos un
poco y nos fuimos dirección al autobús. Venían con nosotros, la
clase de 1 de E.S.O.

En
el autobús, me senté con mi amiga Anabel, por la parte de detrás,
nos llevamos todo el camino cantando y riéndonos. A mitad del
camino, paramos para desayunar un poco. Cuando llegamos a Córdoba,
nos dieron una especie de aparato con unos auriculares en el cual lo
enchufábamos y nos poníamos los auriculares y el guía, en este
caso Don Jose Manuel, iba explicando. La Mezquita de Córdoba, era
muy grande y bonita; tenía una fuente con agua clara; yo la había
visto en fotos y en documentales, pero no me había dado por pensar
como era en realidad. Había más colegios de otros lados. Una vez
terminada la visita y la “explicación” del maestro sobre la
Mezquita, sobre las dos de la tarde, los maestros nos dejaron tiempo
libre hasta las cinco, que teníamos que volver de nuevo a la
Mezquita. En ese tramo, desde las dos hasta las cinco; Anabel, Amparo
y yo, almorzamos y nos fuimos a recorrernos las calles de Córdoba,
eran un laberinto, pero que al final llegabas a la Mezquita, porque
todos los caminos llegaban a ella. Almorzamos en la pared de la
Mezquita, después nos andamos muchas tiendas, para comprar cosas
etc. Me hice amiga de unos franceses que estaban allí de excursión,
nos reímos muchos, porque ellos no sabían hablar nada más que
francés, y entonces éramos nosotros los más “bilingües”; le
preguntamos sobre su edad, su nombre … Nos hicimos unas cuantas de
fotos de recuerdo con “Nuestros amigos los franceses”.
Llegó las cinco de la tarde, teníamos que tirar para la Mezquita,
una vez allí, pasamos por una especie de puente, donde nos estaba
esperando el autobús, allí había un hombre, que te dibuja
cualquier frase, nombre o lo que fuese por cómo sonase. Nos montamos
en el autobús para irnos ya, ésta vez también seguíamos cantando
y haciendo tonterías, llegamos al Chipiona sobre las nueve-nueve y
cuarto aproximadamente, no lo recuerdo muy bien. Me hice muchas
fotos, y la Mezquita fue impresionante, las calles eran muy largas y
estrechas, pero estaban muy bien. Fue una excursión chula que no me
importaría repetir ;).

