viernes, 22 de mayo de 2015

CÓRDOBA


MI JORNADA DEL VIERNES


Aquel viernes, viernes 15 de mayo, comenzó levantándome un poco más temprano de lo normal. Me levanté a las siete-siete y cuarto, me vestí, me preparé, y me puse a prepararme lo relacionado con la comida: bocadillos, patatas fritas, bebidas …
Una vez preparada la maleta, me fui dirección al colegio; llegué al colegio sobre las ocho y veinte y una vez llegar me fui con mis amigas. Cuando tocó la sirena, me fui a la clase, allí rezamos un poco y nos fuimos dirección al autobús. Venían con nosotros, la clase de 1 de E.S.O.

En el autobús, me senté con mi amiga Anabel, por la parte de detrás, nos llevamos todo el camino cantando y riéndonos. A mitad del camino, paramos para desayunar un poco. Cuando llegamos a Córdoba, nos dieron una especie de aparato con unos auriculares en el cual lo enchufábamos y nos poníamos los auriculares y el guía, en este caso Don Jose Manuel, iba explicando. La Mezquita de Córdoba, era muy grande y bonita; tenía una fuente con agua clara; yo la había visto en fotos y en documentales, pero no me había dado por pensar como era en realidad. Había más colegios de otros lados. Una vez terminada la visita y la “explicación” del maestro sobre la Mezquita, sobre las dos de la tarde, los maestros nos dejaron tiempo libre hasta las cinco, que teníamos que volver de nuevo a la Mezquita. En ese tramo, desde las dos hasta las cinco; Anabel, Amparo y yo, almorzamos y nos fuimos a recorrernos las calles de Córdoba, eran un laberinto, pero que al final llegabas a la Mezquita, porque todos los caminos llegaban a ella. Almorzamos en la pared de la Mezquita, después nos andamos muchas tiendas, para comprar cosas etc. Me hice amiga de unos franceses que estaban allí de excursión, nos reímos muchos, porque ellos no sabían hablar nada más que francés, y entonces éramos nosotros los más “bilingües”; le preguntamos sobre su edad, su nombre … Nos hicimos unas cuantas de fotos de recuerdo con “Nuestros amigos los franceses”. Llegó las cinco de la tarde, teníamos que tirar para la Mezquita, una vez allí, pasamos por una especie de puente, donde nos estaba esperando el autobús, allí había un hombre, que te dibuja cualquier frase, nombre o lo que fuese por cómo sonase. Nos montamos en el autobús para irnos ya, ésta vez también seguíamos cantando y haciendo tonterías, llegamos al Chipiona sobre las nueve-nueve y cuarto aproximadamente, no lo recuerdo muy bien. Me hice muchas fotos, y la Mezquita fue impresionante, las calles eran muy largas y estrechas, pero estaban muy bien. Fue una excursión chula que no me importaría repetir ;).

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